📃 Los 15 años de la inauguración de su pileta termal recordó la Cooperativa Levalle de Carhué
Fue días atrás en el complejo turístico ubicado en el ingreso a la ciudad. Asistieron numerosos turistas, vecinos, personal de la Cooperativa y miembros del consejo de administración. Cambio 2000, único medio presente.
CARHUÉ (Cambio 2000).- La Cooperativa Nicolás Levalle Limitada de Carhué recordó, con un sencillo acto, los 15 años de la inauguración de la pileta termal “Dr. Armando Zerbini”, el 21 de noviembre de 2010.

Ante asociados, vecinos, turistas, personal de la Cooperativa y miembros del consejo de administración, el Cr. Facundo Montenegro -quien estuvo a cargo de las glosas-, destacó que este acontecimiento “generó un impulso muy grande a nuestro Camping y demandó en aquellos tiempos un esfuerzo enorme, no solo económico, sino personal de todos quienes de alguna u otra forma formaban parte de la Cooperativa y soñaban con un complejo turístico pujante, como el que tenemos en el presente”.
El Dr. Enzo Gasparri historió las bondades de las aguas de Epecuén
El primero de los oradores fue el médico termalista Enzo Gasparri, quien comenzó sus palabras “con un poquito de historia”, ante un gran número de turistas que escucharon atentamente sus palabras.
“Estamos en Carhué, en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires. Para que ustedes puedan ubicarse, basta con mirar en línea recta hacia donde se pone el sol, en el poniente: allí comienza La Pampa. Apenas nos separan 40 o 50 kilómetros del límite provincial. En muchos sentidos, esta es ‘la Pampa bonaerense’”, comenzó.

“En aquellos tiempos, los verdaderos dueños de estas tierras eran los pueblos originarios. Aquí tenía el cacique Calfucurá sus tolderías. ¿Por qué? Porque este lugar era fundamental para todo lo relacionado con las vaquerías, la sustracción de ganado y la vía araucana hacia Chile. Tras la llamada Conquista del Desierto, con la línea de fortines y la famosa Zanja de Alsina, esta región quedó convertida en un punto de avanzada de la frontera. Una de las últimas batallas ocurrió en Bolívar, en el paraje Los Cuatro Vientos, cuando Calfucurá, ya malherido, le dijo a su hijo Namuncurá que no abandonara el Carhué Mapú”.
Aquí funcionaba lo que el Dr. Gasparri denomina “el hospital de la naturaleza”. En aquel tiempo no había médico, no había farmacia, no había nada. Las heridas se curaban en el agua. Y estas aguas, ricamente dotadas de minerales, eran antisépticas; “detergían”, es decir, limpiaban las lesiones producidas por la chuza -la herida de lanza o de sable- tan comunes en los enfrentamientos y en las guerras internas entre tribus. También la caballada encontraba aquí un lugar de recuperación.
“A su vez, el Carhué Mapúera estratégico porque los cursos de agua dulce creaban grandes pastizales naturales. Desde las sierras llegaba el arroyo Pigüé, y desde Puan, el Pull. Eso generaba extensos espartillos, verdaderos recursos para la hacienda y la caballada. Por eso Calfucurá insistió en no entregar este territorio”, destacó Gasparri.
“Con el avance de los asentamientos, llegó un hito científico. En 1886, Pietro Fino envió una carta a Europa solicitando el análisis del agua a un ingeniero químico italiano, Roberto Boussa. Esa carta -que hoy se conserva en el museo local- dio origen al primer análisis físico-químico del agua de Carhué. El resultado sorprendió al especialista: era un agua ‘extremadamente mineralizada’, diez veces más salada que el mar, con destacada presencia de cloruro de sodio, sulfato de sodio y carbonato de sodio. En ese tiempo, esto implicaba un potencial enorme: desde la producción de charqui -único método de conservación antes de la heladera- hasta la fabricación de vidrio mediante la sal de Glauber”, explicó el médico termalista.
Dijo luego que “a partir de 1918 comenzaron los asentamientos en Epecuén. La villa vivió una etapa esplendorosa, especialmente porque en aquel entonces no existía la medicina moderna tal como la conocemos hoy: no había implantes, prótesis ni farmacogenómica. El tratamiento era el agua y el barro. Miles de turistas peregrinaban cada año, buscando aliviar artritis deformantes, secuelas de ACV y distintas discapacidades”.

El Dr. Gasparri recordó que “en la cooperativa hidrotermal se daban 500 baños por día”.
Luego llegó la tragedia que marcó un antes y un después: la inundación y la pérdida total de la Villa Epecuén. Como bien señala el Dr. Gasparri, “perderla no fue un éxodo, porque en un éxodo, un pueblo se traslada hacia otro sitio y se aglomera en otro lugar. Esto fue la atomización de un pueblo. Acá se desparramó la gente, mayormente a Bahía, Santa Rosa, a pueblos vecinos. Así que lo que ha sufrido este pueblo es enorme, pero también es enorme su capacidad de resistencia y de recuperación. Gracias a ese esfuerzo sostenido, Carhué es hoy la Capital Provincial del Turismo Termal”.
Enseguida, Gasparri dijo que estaban reunidos “en un espacio que simboliza esa recuperación: el primer camping termal de la provincia de Buenos Aires, que celebra 15 años desde su inauguración. A este complejo se suma una sala de kinesiología y rehabilitación que lleva el nombre de Armando Servini, odontólogo, profesional íntegro, vecino recto y ejemplo de honestidad”.
“Estamos tutelados por Armando”, expresó el doctor. “Y también lo estamos por una historia riquísima que nos sostiene y nos inspira”, añadió.
Para cerrar, el Dr. Gasparri agradeció “la presencia de quienes visitan y acompañan este destino, y los invitamos a seguir visitándonos, a seguir apostando por Carhué y por el poder sanador de estas aguas”.
Santiago Montenegro repasó los orígenes de la Cooperativa y resaltó su presente
El contador Santiago Montenegro, asociado fundador de la Cooperativa, repasó la historia de la entidad que en sus orígenes fue un Banco Cooperativo.
En este sentido, se refirió en principio a la fundación de la Caja de Crédito Nicolás Levalle, fundada en 1964. Según recordó, la iniciativa surgió de un grupo de comerciantes locales decididos a impulsar sus ventas mediante la formación de una caja de crédito, un hecho que definió como “un hito muy importante” para una comunidad de las dimensiones de Carhué.
Montenegro relató que aquella primera etapa se extendió hasta 1978, año en el que “el gobierno de ese entonces obligó a que las cajas de crédito o desaparezcan o se transformen en banco cooperativo”.
Fue entonces cuando, con el apoyo de los asociados, de los vecinos de Carhué y de las localidades cercanas, se concretó la creación del Banco Cooperativo Nicolás Levalle Limitado. “Un orgullo para Carhué y para la zona”, remarcó, recordando además que contaba con casa central en la ciudad cabecera del distrito de Adolfo Alsina y delegaciones en Villa Maza, Espartillar, Salliqueló y Quenumá.
La magnitud de aquel logro no fue menor. Montenegro destacó que para una población de apenas 12.000 habitantes se trató de “un hecho histórico”, al punto de convertirlos “en el banco cooperativo más nombrado de la República Argentina por la escasa dimensión de nuestra comunidad”.

Sin embargo, los años siguientes no estuvieron exentos de dificultades. Montenegro recordó que en 1995, en un contexto económico complejo, “tuvimos una corrida bancaria”, la situación obligó a una rápida negociación con el Banco Bisel Cooperativo Limitado de Rosario, a través de la cual se transfirieron los activos para evitar la caída definitiva. “De lo contrario caíamos como banco -explicó- y los responsables íbamos a ser quienes éramos en ese momento consejeros, síndicos, auditores”.
Gracias a ese acuerdo, la cooperativa logró conservar un predio -el mismo donde hoy se encuentra asentada-, un automóvil Renault 12, algunos recursos económicos menores y la posibilidad de cobrar ciertas acreencias pendientes. También quedó abierto un juicio relacionado con el camping que el banco había desarrollado en cercanías a Epecuén, localidad donde el turismo, como subrayó, “fue siempre sobresaliente”.
En su repaso, Montenegro recordó que el Banco Cooperativo Nicolás Levalle había impulsado en Epecuén “un complejo parecido a este” y había construido el hotel que actualmente funciona como Hotel Epecuén en Carhué, junto al edificio que, durante años, fue la casa central del banco en esta ciudad, en la esquina de San Martín y Rivadavia, donde hoy funciona Banco Macro.
A partir de allí comenzó una nueva etapa. Con el predio disponible, la Cooperativa inició la construcción de las dos primeras cabañas, “las que ustedes ven ahí, de madera, gracias al aporte de un consejero que las dio financiadas como para iniciar el turismo en Carhué”, mencionó ante los turistas que escuchaban.
“Con el correr del tiempo vimos que con las cabañas solas no íbamos a poder desarrollarnos”, recordó. La búsqueda de alternativas los llevó a Entre Ríos, de donde trajeron la idea de construir una pileta. Finalmente, cuando la institución pudo cobrar el juicio pendiente por el camping que había quedado bajo el agua, se concretó la obra: la pileta termal que hoy distingue al complejo.

Esa infraestructura permitió continuar con la ampliación del lugar, incorporando el sector administrativo, los baños y otras áreas de servicio. “Así fue como realmente nuestro camping, gracias a la pileta termal, fue tomando forma”, afirmó Montenegro. La intención siempre fue brindar a los visitantes la posibilidad de “gozar de las aguas”, un atributo que -según expresó- constituye un verdadero diferencial.
“A 15 años de aquella etapa y con esta pequeña historia que les hago -continuó- hoy podemos celebrarlo con el nombre de Armando Zerbini”, a quien recordó como secretario de la Caja de Crédito, del Banco Cooperativo y de la cooperativa actual.
“Es un orgullo poder contar con gente de honestidad y de trabajo”, destacó al recordar a Zerbini, al tiempo que puso de relieve que “hoy tenemos un consejo de administración que sigue trabajando arduamente”.
En el cierre de su discurso, Montenegro agradeció a los presentes y los invitó a continuar apoyando el crecimiento del complejo: “Que sigan visitándonos, que retransmitan a los vecinos de ustedes para que nos visiten, porque contamos con las mejores aguas de nuestro país y con un personal que realmente trata de asistirlos en todo lo posible”.
También destacó el rol del consejo de administración, “que siempre está a disposición”, y expresó su deseo de que la cooperativa siga avanzando: “Les agradezco vuestra presencia, vuestra visita, y adelante al Consejo de Administración para seguir creciendo”.
Nerio Rolón destacó el crecimiento del complejo turístico en estos años
Por último, para finalizar el acto, se dirigió a los presentes el presidente de la Cooperativa de Servicios Múltiples Nicolás Levalle Limitada, Nerio Rolón.
“Sinceramente, muy agradecido de que estén acá”, inició, remarcando que todo lo logrado es posible “gracias a ustedes”, los visitantes que sostienen con su presencia el crecimiento del complejo.

Rolón destacó también el acompañamiento del consejo de administración, al que agradeció de manera especial: “En abril voy a cumplir tres años como presidente, y el consejo ha sido incondicional. Siempre están en todo momento, en todo tipo de ayuda que uno precise. Siempre presentes”.
Acto seguido, realizó un recorrido por las obras desarrolladas durante estos tres años, aclarando que muchas iniciativas continúan la línea de trabajo del consejo anterior.
“Gracias a los buenos años que hemos tenido con la visita de ustedes, pudimos seguir haciendo algunas cosas”, señaló, antes de enumerar una por una las mejoras.
Recordó que la cooperativa comenzó “con cuatro dormis”, construidos hace aproximadamente dos años. Destacó su carácter ecológico: cuentan con termo solar, equipos de aire acondicionado, Internet y biodigestor. En la misma línea ambiental, mencionó la instalación de 36 pantallas solares, más otras dos ubicadas en los baños, que garantizan hasta ocho horas de autonomía eléctrica en caso de corte de luz.
La modernización del camping fue otro capítulo importante. “Se fueron agrandando los baños, se hicieron parcelas para gente con capacidad diferente, se mejoró el equipamiento de alojamiento”. Reconoció que aún resta mucho por hacer, principalmente porque el constante flujo de visitantes genera desgaste, pero reafirmó que cada mejora se concreta “a medida que se va pudiendo”.
Rolón también puso en valor la recuperación de un predio histórico de la cooperativa: el Tenis Club, situado frente al complejo, que pertenece desde hace años a la Cooperativa. Allí se habilitó la cancha de pádel para uso tanto de vecinos como de turistas. “El que quiera hacer un partido tiene la posibilidad de ir, alquilar y jugar”, explicó. Además, se construyeron baños en vistas a habilitar en el futuro una cancha de tenis o incluso una de fútbol 5, decisiones que el consejo evaluará más adelante.

Sobre la pileta, señaló que se realizan mejoras permanentes debido al impacto que tiene el agua salada en las estructuras y equipamientos: “Esto lleva un deterioro permanente”, dijo. Aun así, aseguró que se trabaja de manera constante para mantenerla en óptimas condiciones, al igual que el predio.
También hizo hincapié en la forestación y en la restauración del SUM (Salón de Usos Múltiples), ubicado sobre el fondo del predio.
El presidente de la Cooperativa Nicolás Levalle adelantó que aún quedan numerosos proyectos por venir: ampliar el área posterior del complejo, expandir el camping -que los fines de semana largos suele quedar chico- e incluso evitar que, como ya ha sucedido, deban quedar vehículos afuera por falta de espacio.
Rolón subrayó el esfuerzo humano detrás de cada avance: “Cuesta mucho. Esto es una comisión sin fines de lucro: nadie cobra, nadie tiene un sueldo. Todo es por vocación. Llevar una estructura como esta adelante no es fácil, cuesta muchísimo, pero de a poco se va logrando”.
Antes de cerrar, volvió a destacar el vínculo con los visitantes: “Hay gente que viene siempre, otros que vienen por primera vez, pero muchos pasan a ser amigos, conocidos. Hemos hecho un montón de amistades”.
Seguidamente, los presentes compartieron un ágape en las instalaciones del complejo turístico. (Cambio 2000 / MAF)

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